Noelia Alderete, madre del joven Gonzalo Guenchur, vivió momentos de extrema tensión luego de que un delincuente ingresara a su vivienda en plena madrugada. No solamente sufrió el hecho, sino que también denunció una preocupante falta de respuesta por parte de la Policía tras el episodio.
Todo ocurrió durante la madrugada del sábado, alrededor de la 1,30. “Me encuentro con que entra un pibe a la casa, se sube arriba de la mesa porque entra por la ventana, me arrancó la reja, forcejeó y entró”, relató. La mujer se encontraba dentro del domicilio junto a sus hijos, que estaban durmiendo. Fue alertada por los ruidos y el comportamiento de sus perros. “Cuando me di cuenta ya estaba acá dentro de la casa”, recordó.
Tras advertir la situación, el intruso escapó rápidamente, pero el episodio no quedó ahí. Noelia llamó al 101 y también a un jefe policial, logrando que personal se acercara al lugar. Sin embargo, aseguró que la respuesta fue insuficiente: “Se acercó la Policía, Brigada y Científica, pero después queda en eso, en la nada”.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, días después se registró un nuevo intento de robo. Esta vez, según relató la propia víctima, eran tres personas y logró identificar a uno de ellos. “Antes de una semana volvieron, ya eran tres. A uno lo pude identificar, era un vecino”, afirmó.
Ante la falta de respuestas, decidió actuar por su cuenta. Siguió a los sospechosos, tomó fotografías y se dirigió a la comisaría. En el camino, incluso intentó detener un patrullero sin éxito. “Le toqué bocina, le grité y no pararon”, sostuvo.
Y agregó que al llegar a la dependencia policial recibió una respuesta que la indignó. “Nos dijeron que nosotros no les íbamos a explicar cómo hacer su trabajo y que no iban a estar a disposición mía porque me asusté por algo”. Incluso, aseguró que le sugirieron contratar seguridad privada: “Si tenés tanto miedo, pagate un adicional”.
Visibilización y medidas
Frente a la falta de respuestas, Alderete decidió hacer pública la situación, lo que derivó en un cambio en el accionar de las autoridades. “Después de la denuncia pública cambió el trato”, explicó. A partir de entonces se dispuso presencia policial en la zona y se demoró a uno de los sospechosos tras un episodio de amenazas. “Yo pedí una restricción para que no se acerque a mi casa, porque no es la primera vez que me roba”, indicó.
La mujer también puso el foco en un problema estructural de inseguridad en el sector, donde los vecinos —según indicó— viven con miedo y pocas respuestas. “Mientras no te pasa a vos, el resto no se mete. Hay miedo de denunciar, de aportar cámaras, de ser testigos”, sostuvo.
Además, describió condiciones que facilitan el delito: falta de iluminación, calles en mal estado y escasa presencia policial. “Tienen un solo patrullero y no hay respuesta”, aseguró.
A pesar de la traumática situación vivida, Alderete remarcó que su decisión de visibilizar el caso estuvo motivada principalmente por su familia. “Yo no sé si diría temor, pero sí me molesta. El límite son mis hijos. Por ellos decidí reaccionar”, expresó. Y cerró con una definición que resume el reclamo: “Si uno no se pone al frente, no pasa nada. La policía tiene que respaldar, es su obligación atenderte”.
Gonzalo Guenchur fue asesinado en mayo de 2024 cuando esperaba el colectivo, en el barrio Ceferino y movilizó a Comodoro Rivadavia y llegó a manos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien puso un equipo de abogados a disposición de la querella. El implicado es un adolescente de 15 años.

Noelia Alderete, madre del joven Gonzalo Guenchur, vivió momentos de extrema tensión luego de que un delincuente ingresara a su vivienda en plena madrugada. No solamente sufrió el hecho, sino que también denunció una preocupante falta de respuesta por parte de la Policía tras el episodio.
Todo ocurrió durante la madrugada del sábado, alrededor de la 1,30. “Me encuentro con que entra un pibe a la casa, se sube arriba de la mesa porque entra por la ventana, me arrancó la reja, forcejeó y entró”, relató. La mujer se encontraba dentro del domicilio junto a sus hijos, que estaban durmiendo. Fue alertada por los ruidos y el comportamiento de sus perros. “Cuando me di cuenta ya estaba acá dentro de la casa”, recordó.
Tras advertir la situación, el intruso escapó rápidamente, pero el episodio no quedó ahí. Noelia llamó al 101 y también a un jefe policial, logrando que personal se acercara al lugar. Sin embargo, aseguró que la respuesta fue insuficiente: “Se acercó la Policía, Brigada y Científica, pero después queda en eso, en la nada”.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, días después se registró un nuevo intento de robo. Esta vez, según relató la propia víctima, eran tres personas y logró identificar a uno de ellos. “Antes de una semana volvieron, ya eran tres. A uno lo pude identificar, era un vecino”, afirmó.
Ante la falta de respuestas, decidió actuar por su cuenta. Siguió a los sospechosos, tomó fotografías y se dirigió a la comisaría. En el camino, incluso intentó detener un patrullero sin éxito. “Le toqué bocina, le grité y no pararon”, sostuvo.
Y agregó que al llegar a la dependencia policial recibió una respuesta que la indignó. “Nos dijeron que nosotros no les íbamos a explicar cómo hacer su trabajo y que no iban a estar a disposición mía porque me asusté por algo”. Incluso, aseguró que le sugirieron contratar seguridad privada: “Si tenés tanto miedo, pagate un adicional”.
Visibilización y medidas
Frente a la falta de respuestas, Alderete decidió hacer pública la situación, lo que derivó en un cambio en el accionar de las autoridades. “Después de la denuncia pública cambió el trato”, explicó. A partir de entonces se dispuso presencia policial en la zona y se demoró a uno de los sospechosos tras un episodio de amenazas. “Yo pedí una restricción para que no se acerque a mi casa, porque no es la primera vez que me roba”, indicó.
La mujer también puso el foco en un problema estructural de inseguridad en el sector, donde los vecinos —según indicó— viven con miedo y pocas respuestas. “Mientras no te pasa a vos, el resto no se mete. Hay miedo de denunciar, de aportar cámaras, de ser testigos”, sostuvo.
Además, describió condiciones que facilitan el delito: falta de iluminación, calles en mal estado y escasa presencia policial. “Tienen un solo patrullero y no hay respuesta”, aseguró.
A pesar de la traumática situación vivida, Alderete remarcó que su decisión de visibilizar el caso estuvo motivada principalmente por su familia. “Yo no sé si diría temor, pero sí me molesta. El límite son mis hijos. Por ellos decidí reaccionar”, expresó. Y cerró con una definición que resume el reclamo: “Si uno no se pone al frente, no pasa nada. La policía tiene que respaldar, es su obligación atenderte”.
Gonzalo Guenchur fue asesinado en mayo de 2024 cuando esperaba el colectivo, en el barrio Ceferino y movilizó a Comodoro Rivadavia y llegó a manos de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, quien puso un equipo de abogados a disposición de la querella. El implicado es un adolescente de 15 años.